Mazamorra Morada con Arroz con leche: Manjar de dos sabores

¿Hace cuánto que no se come un clásico?… un clásico moradito y blanco, espolvoreado con canela, un clásico dulcecito, de tardes de parque, de paseos de alameda… por que usted, lector lejano, no extrañará tanto al arroz con leche solo, pero a su combinación con mazamorra morada, lo que en el terruño llamamos con cariño “clásico”, de seguro usted lo extraña. Postresito popular que alude en su intención a equipos deportivos. Mezclados no, pero juntos, que bien van estos dos platos. Deje de extrañarlo preparándolo en casa. El arroz con leche… ya lo sabe, lo hacemos muy bien pero no somos los autores, pero la mazamorra morada, no hay duda ni discusión, que es bien peruana. Le dejamos la receta, disfrútela y compártala. Buen provecho.

Tamal Serrano, delicia suavecita

Hay tamales y tamales. Los de la costa anaranjados, los derivados más norteños que se volvieron verdes, los que nos inundan el paladar de sabor a maíz puro, los rellenos de pollo, los rellenos de chancho… en nuestras zonas altas el tamal es pálido, pero no por ellos menos delicioso, el tamal serrano, no es solo una entrada, es en nuestras tierras guarnición, compañía, bocadito, piqueo…Suavecito y delicioso, nutritivo y contundente…

Tamal a la Norteña

El tamal en sus distintas formas es fruto del mestizaje. Algunas crónicas de nuestra historia, como la del corregidor Mejía cuentan que el tamal tiene origen incaico, aunque en la zona de México también es conocido desde tiempos antiguos. El tamal peruano, tal y como lo conocemos, lleva productos heredados de Europa, como el huevo, la carne de cerdo, el pollo que junto al maíz que consumimos los peruanos desde que poblamos estas tierras, han dado origen a una de las entradas favoritas de nuestra comida, el preferido de los desayunos dominicales, de las fiestas y las celebraciones, y que ha tomado matices regionales que lo dotan de características y variaciones de acuerdo a los pueblos. En la sierra el tamal es blanco, en el norte es anaranjado y se prepara envuelto en hojas de plátano. Y es esta receta la que a continuación le presentamos. Disfrútelo y compártalo. Buen provecho.

Cheesecake de Sauco

De un tiempo a esta parte, el Sauco se ha convertido en una de los nuevos productos estrella de nuestra comida. Este fruto originario del Perú y que crece en zonas de altura media (3200-3800 msnm) es preparado principalmente en mermeladas y jaleas que a su vez se han convertido en un importante ingrediente en los aderezos de las nuevas propuestas de nuestra gastronomía. Ácido y dulcecito, el sauco goza de muchas propiedades curativas lo que ha permitido q ue en poco tiempo se haya hecho de prestigio y se haya acomodado bien en las preparaciones más innovadoras, sofisticadas y al mismo tiempo tradicionales como en la llamada comida novo andina. Para que usted empiece a conocerlo le hemos preparado esta receta, un cheesecake no será de lo más peruano que existe, salvo, como en este caso, cuando lleva Sauco. Buen provecho.

Pastel de Choclo, golosina de atardecer

Caminando por Lima y su centro virreinal uno puede detenerse ante un aroma irresistible. Panaderos de las esquinas venden a nuestro paso este esponjoso postre que nos provocan las tardes. El pastel de choclo peruano no es una comida, como en Chile por ejemplo, o México, donde también existe. Nuestro pastel de choclo es un keke de maíz, que con pasas y pisco se convierte irresistible. Si usted extrañaba sus tardes de pastel de choclo ahora puede tenerlas. Le dejamos una receta sencillita, los ingredientes también muy fáciles de obtener. Pruébelo y nos avisa.

Turrón de Doña Pepa, el postre divino

Este postre, vino sin duda de inspiración divina. La leyenda dice que Doña Josefa Marmanillo, una morena que vivió como esclava poco antes de 1800 le pidió a la Imagen del Señor Crucificado que ya se veneraba en Lima que la cure de una parálisis y su pedido fue escuchado. “Doña Pepa”, como conocían a Josefa se sanó y aunque se cree que soñó con la receta, lo cierto es que cuando tuvo listo el pastel lo brindó en ofrenda, como agradecimiento, lo repartió a los fieles en el mismo lugar donde ahora reposa la imagen, en la iglesia de las Nazarenas. De allí vino la tradición de comerlo en octubre, como el postre del Señor de los Milagros, de allí que sea infaltable de cada uno de nuestros octubres. Queda con usted la receta, de este postre sin igual. Prepárelo con paciencia, buen provecho.

Picarones

¿Se le antoja unos picarones? Dulces y brillantes masitas que acompañamos con té o Inka Kola y comemos de preferencia cuando cae la tarde. Aquí en la patria es sencillo buscar en las esquinas un puestito, dejarse llevar por el olor a anís y miel y esperar, mientras la picaronera arma con sus dedos la masa ligosa y blanda, que luego vemos freír en un perol y bañar en chancaca. Delicia dulce y tradicional que saca la cara por la repostería peruana y cuya receta presentamos para deleite de su paladar.

Ají de gallina, crema exquisita

Con nuestra papa y nuestro ají, alimento que comían nuestros ancestros mucho antes de los Incas, se juntaron la leche, el queso, las cebollas y las aves que llegaron de Europa con Pizarro y sus huestes.

Mestizo en esencia, se dice que el ají de gallina tiene partida limeña. Fue durante años potaje de fiesta y celebración. Hoy la gallina se reemplaza con el pollo y tenemos el privilegio de tenerlo en la mesa un día cualquiera de la semana, celebrando ahora su textura amarilla y cremosa, y su exquisito gusto apenas picante. A continuación queda la receta, celebre usted también en la mesa, con un buen plato nacido en el Perú.