Turrón de Doña Pepa, el postre divino

Este postre, vino sin duda de inspiración divina. La leyenda dice que Doña Josefa Marmanillo, una morena que vivió como esclava poco antes de 1800 le pidió a la Imagen del Señor Crucificado que ya se veneraba en Lima que la cure de una parálisis y su pedido fue escuchado. “Doña Pepa”, como conocían a Josefa se sanó y aunque se cree que soñó con la receta, lo cierto es que cuando tuvo listo el pastel lo brindó en ofrenda, como agradecimiento, lo repartió a los fieles en el mismo lugar donde ahora reposa la imagen, en la iglesia de las Nazarenas. De allí vino la tradición de comerlo en octubre, como el postre del Señor de los Milagros, de allí que sea infaltable de cada uno de nuestros octubres. Queda con usted la receta, de este postre sin igual. Prepárelo con paciencia, buen provecho.

Primero, se remoja  el anís en un vaso de agua tibia. Se cierne la harina y se  mezcla uniformemente con la manteca. Se añade el agua con una pizca de achiote (para que la masa adquiera una coloración muy sutil entre amarillo y anaranjado).

Luego se agrega una pizca de sal, las pepas del anís remojadas en agua tibia, el agua de anís y se amasa. Cuando esté lista se deja reposar. Luego se preparan como “palitos” y se hacen dorar e inflar en el horno.

Aparte,  se  elabora la miel con chancaca, clavo de olor, canela en corteza, cáscara de naranja o limón o higos. Este dulce se caracteriza por tener  una consistencia gruesa.

Para armar el  turrón se colocan los palitos horneados y bañados en miel unos sobre otro. Se adorna con confites de azúcar.

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