agosto 8, 2019
/COMUNICAE/

James Thiererer, estudiante de Johns Hopkins, comentaba como han podido llegar a la conclusión de usar el colesterol para combatir las enfermedades cardíacas

Una técnica recientemente desarrollada que muestra los complejos de grasa y proteína que obstruyen las arterias en peces vivos les dio a los investigadores de Carnegie, la Universidad Johns Hopkins y la Clínica Mayo un vistazo de cómo estudiar la enfermedad cardíaca en acción. Su investigación, que actualmente se está utilizando para encontrar nuevos fármacos para combatir las enfermedades cardiovasculares, se publica ahora en Nature Communications.

Las moléculas de grasa, también llamadas lípidos, como el colesterol y los triglicéridos, son transportadas alrededor del sistema circulatorio por una proteína llamada Apolipoproteína-B, o ApoB para abreviar. Estos complejos de lípidos y proteínas se llaman lipoproteínas, pero pueden ser más comúnmente conocidos como «colesterol malo».

A veces, este aparato de transporte de grasa y colesterol se detiene en sus vías y se incrusta en los costados de los vasos sanguíneos, formando una peligrosa acumulación. Estos depósitos, llamados placa, endurecen la pared de una arteria y hacen más difícil que el corazón bombee sangre, lo que eventualmente puede llevar a un ataque cardíaco.

«Estas lipoproteínas que contienen ApoB son directamente responsables de crear placas en los vasos sanguíneos, por lo que aprender más sobre ellas es esencial para combatir la epidemia mundial de enfermedad cardiovascular», explicó el autor principal James Thiererer, estudiante de posgrado de la Johns Hopkins que investiga en el Departamento de Embriología de Carnegie.

Identificar formas de reducir los niveles de lipoproteínas que forman placa en el torrente sanguíneo salvaría vidas. Pero ApoB es un complejo proteico muy grande, lo que dificulta el estudio usando técnicas tradicionales de investigación de biología molecular.

Así, Steven Farber de Thierer y Carnegie, junto con un colega de la Clínica Mayo, desarrollaron el sistema LipoGlo, que usó ingeniería genómica de última generación para etiquetar ApoB con una enzima brillante que es similar a la que enciende luciérnagas. Esto les permitió monitorear el movimiento de los complejos ApoB en larvas de pez cebra. Su enfoque es tan sensible que se puede utilizar para medir lipoproteínas en una gota de sangre casi microscópica, lo que permite a los investigadores realizar muchas de las mismas pruebas médicas que se realizan en humanos en larvas diminutas de pez cebra.

Fuente Comunicae

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